Fragmento de “Harry Potter y la Piedra Filosofal”:
Harry Potter está jugando un partido de Quidditch. Desde los asientos, Ron, Hermione y Neville observan detenidamente.
Alguien había golpeado a Ron en la parte de atrás de la cabeza. Era Malfoy. —Oh, perdón, Weasley, no te había visto. Malfoy sonrió burlonamente a Crabbe y Goyle. —Me pregunto cuánto tiempo durará Potter en su escoba esta vez. ¿Alguien quiere apostar? ¿Qué me dices, Weasley?
Ron no le respondió: Snape acababa de pitar un penalti a favor de Hufflepuff, porque George Weasley le había tirado una bludger. Hermione, que tenía los dedos cruzados sobre la falda, observaba sin cesar a Harry, que circulaba sobre el juego como un halcón, buscando la snitch.
—¿Sabéis por qué creo que eligen a la gente para la casa de Gryffindor? —dijo Malfoy en voz alta unos minutos más tarde, mientras Snape daba otro penalti a Hufflepuff, sin ningún motivo—. Es gente a la que le tienen lástima. Por ejemplo, está Potter; que no tiene padres, luego los Weasley, que no tienen dinero... Y tú, Longbottom, que no tienes cerebro. Neville se puso rojo y se volvió en su asiento para encararse con Malfoy. —Yo valgo por doce como tú, Malfoy —tartamudeó. Malfoy, Crabbe y Goyle estallaron en carcajadas, pero Ron, sin quitar los ojos del partido, intervino. —Así se habla, Neville. —Longbottom, si tu cerebro fuera de oro serías más pobre que Weasley, y con eso te digo todo.
La preocupación por Harry estaba a punto de acabar con los nervios de Ron. —Te prevengo, Malfoy... Una palabra más... —¡Ron! —dijo de pronto Hermione—. ¡Harry...! —¿Qué? ¿Dónde?
Harry había salido en un espectacular vuelo, que arrancó gritos de asombro y vivas entre los espectadores. Hermione se puso de pie, con los dedos cruzados en la boca, mientras Harry se lanzaba velozmente hacia el campo, como una bala. —Tenéis suerte, Weasley, es evidente que Potter ha visto alguna moneda en el campo —dijo Malfoy. |
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